Cuenta la historia que ya todos sabían que él era un contrabandista. Era incluso famoso por ello. Pero nadie nunca había logrado descubrirlo y mucho menos demostrarlo. Con frecuencia, cruzaba de la India a Pakistán a lomos de su burro, y los guardias, aun sospechando que contrabandeaba, no lograban obtener ninguna prueba de ello. Pasaron los años y el contrabandista, ya mayor de edad, se retiró a vivir tranquilamente a un pueblo de la India. Un día, uno de los guardias se acerco hasta su casa y le dijo: —Yo he dejado de ser guardia y tú de ser contrabandista. Quiero pedirte un favor. Dime ahora qué contrabandeadas. Y el hombre contestó:
Burros!
.
Que importante resulta pararse a reflexionar y ver las cosas desde otro punto de vista. Esta historia es un claro ejemplo de que muchas veces la respuesta a nuestra pregunta, o aquella oportunidad que tanto esperamos, puede pasar delante de nuestras narices. Es importante estar lo suficientemente tranquilo para poder darse cuenta de cuando ha llegado el momento de actuar, o que debemos de hacer para conseguir aquello que tanto deseamos.






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